Irene Esquerdo

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Desde siempre he querido ser maestra, cuando lo conseguí me di cuenta que faltaba algo, que educar era mucho más que enseñar contenidos. Hace unos años inicié al cambio, soy educadora en Disciplina Positiva y me dedico a que mi alumnado no solo aprendan cosas nuevas, sino que generen pensamiento, resuelvan conflictos por si mismos y sepan gestionar sus emociones. Una de las claves para conseguirlo somos los maestros y maestras, nuestras palabras y nuestra forma de enseñar pueden empoderar y alentar a nuestros alumnos a conseguir sus metas. ¿Difícil? En absoluto. Pequeños cambios en nuestra forma de dirigirnos al alumnado puede marcar la diferencia y generar un gran impacto. Bienvenidos a las aulas democráticas.